Antes de empezar, dejamos por escrito qué incluye el servicio, quién revisa cada planilla y cuánto demora cada instancia. Así sabés en qué momento llega tu liquidación, cuándo se presenta una declaración y qué necesitamos de tu parte para no frenar el circuito.
Cada caso arranca distinto: un monotributista que recién empieza, una PyME que cambia de estudio o alguien que necesita ordenar gastos antes de una fiscalización. Estos son los pasos que seguimos en todos los casos, con los tiempos y las limitaciones que conviene conocer de antemano.
Revisamos tu situación actual: régimen tributario, cantidad de comprobantes al mes, empleados a cargo y si venís con libros atrasados. La conversación dura entre treinta y cuarenta minutos y sirve para saber si el servicio encaja o si conviene derivarte.
Antes de empezar recibís un documento con lo que incluye el servicio, lo que queda fuera y el honorario mensual. Si hay tareas puntuales como regularizar períodos anteriores, se detallan aparte para que no aparezcan sorpresas a mitad de camino.
Te pedimos facturas de venta, gastos, extractos bancarios y claves de los organismos que correspondan. Trabajamos con carpetas compartidas o con la plataforma de facturación que ya uses. Si no tenés nada digitalizado, armamos el circuito desde cero.
Registramos movimientos, cruzamos ingresos con gastos y dejamos armado un calendario de vencimientos. En esta etapa suelen aparecer diferencias que se resuelven con vos por correo o en una llamada corta, según la complejidad del caso.
Presentamos las declaraciones en plazo y te enviamos un resumen mensual con lo que se pagó, lo que quedó pendiente y las observaciones del período. Los cierres de balance o las fiscalizaciones llevan más tiempo y se coordinan con antelación.
Una vez al año revisamos si el alcance sigue siendo el adecuado: cambió tu facturación, sumaste empleados o pasaste a otro régimen. Ahí se ajustan honorarios y tareas. Si en algún momento el servicio no te sirve, podés dejarlo avisando con antelación.
Si querés ver cómo se aplica esto en casos concretos, podés leer las reseñas de estudios contables o revisar los formatos de acompañamiento disponibles.
Antes de empezar, conviene saber cómo se organizan las etapas, qué se espera de cada parte y qué límites tiene el servicio. Estas respuestas resumen las dudas más repetidas.
La etapa inicial suele resolverse en una o dos semanas. Incluye la revisión de la situación actual, la definición del alcance y la entrega del calendario de vencimientos. Si falta documentación de períodos anteriores, ese plazo se extiende hasta completarla.
Comprobantes de ingresos y gastos del período en curso, constancia de inscripción, datos bancarios y cualquier notificación recibida del organismo fiscal. Para profesionales independientes alcanza con el registro de facturación y los resúmenes de tarjeta o cuenta.
La vía principal es el correo electrónico, con respuesta dentro del día hábil. Las consultas puntuales se resuelven por mensaje y las reuniones virtuales se agendan cuando el caso lo requiere. En cierres de balance el tiempo de respuesta puede alargarse.
No se realizan representaciones judiciales ni auditorías externas. Tampoco se gestiona facturación masiva para volúmenes altos. Si tu caso necesita alguno de estos servicios, se te indica antes de comenzar para que puedas buscar otra alternativa.
Los honorarios se informan por escrito antes de iniciar y se revisan una vez al año, o cuando cambia el volumen de operaciones. Cualquier ajuste se comunica con antelación para que puedas evaluarlo.
Si tu duda no aparece acá, podés escribirnos desde la página de soporte o revisar las condiciones generales en política de servicio.
En esta página mostramos el orden real de trabajo: qué pasa en la primera semana, cuándo se entregan los libros, en qué momento se ajustan los honorarios y qué necesitamos de tu parte para no frenar el circuito. Los tiempos son orientativos y cambian según el volumen de comprobantes y el régimen en el que estés.
Semana 1
Revisamos situación fiscal, régimen vigente, deudas y comprobantes de los últimos meses. Si venís de otro estudio, pedimos el traspaso de libros y claves de facturación electrónica. Al cierre de esta etapa recibís un resumen escrito con lo que falta ordenar.
Semanas 2 a 3
Definimos alcance: qué incluye el servicio, qué queda fuera y cada cuánto nos reunimos. Los honorarios se informan por escrito antes de arrancar y se revisan una vez al año. También entregamos un calendario con vencimientos impositivos y fechas de cierre.
Mes 1 en adelante
Cargamos facturas emitidas y recibidas, clasificamos gastos y conciliamos movimientos bancarios. Vos conservás acceso a todos los comprobantes en el sistema de facturación. Las consultas puntuales se responden por correo o mensaje dentro del día hábil.
Cierre trimestral
Preparamos declaraciones juradas, retenciones y aportes según corresponda. Antes de cada vencimiento te avisamos qué se presenta y con qué respaldo. En períodos de cierre de balance la respuesta puede demorar más de lo habitual; lo advertimos con antelación.
Revisión anual
Cerramos el ejercicio, revisamos resultados y evaluamos si conviene cambiar de régimen o categoría. Si hubo fiscalizaciones o requerimientos durante el año, quedan documentados con su respuesta. De acá sale el plan de trabajo para los próximos doce meses.
Los plazos dependen del volumen de operaciones, la cantidad de empleados y la disponibilidad de la documentación. Si algo se atrasa de tu lado, avisanos: preferimos reordenar el calendario antes que presentar fuera de término.